Las albercas naturales nos cuidan de una toxina peligrosa, el cloro. Bien es cierto que el hombre, al igual que muchos animales necesitamos un poco de él pero como todo, tiene un límite. En este caso concreto está determinado con lo que nos es posible tolerar físicamente. El cloro no solamente está en las piscinas tradicionales, también si no usamos filtros la ingerimos cuando bebemos un vaso de agua y también, estamos en contacto con ella cuando tomamos una ducha. Es entonces, la sumatoria la que hace del cloro una toxina netamente peligrosa para nuestro organismo que deteriorando nuestro sistema de salud.

El cloro es una sustancia que se absorbe por piel, los ojos, la nariz y las orejas. Por ello, no solamente los nadadores se ven afectados, también quienes toman el sol o van a leer o pasar un rato disfrutando de un día soleado junto a las piscinas (encontrándose en ellos altos niveles de tricloraminas).

Según estudios realizados en Bégica, en el 2003 se advierte que las tricloraminas destruyen las barreras celulares alrededor de los pulmones: éstas se liberan cuando el agua que tiene cloro reacciona con el sudor o la orina de las personas, muy habitual en las piscinas tradicionales. En otros estudios realizados con ratas descubren que los cloraminos desarrollaron tumores en los riñones e intestinos.

¿Para qué usa el ser humano cloro en el agua?

En las piscinas se utiliza para desinfectar el agua y/o en la limpieza de paredes, pisos u estructuras, y en el agua potable, que bebemos, para controlar el crecimiento de bacterias nocivas como la Ecoli y Giardia.

¿Qué síntomas indican que el cloro ha adquirido un nivel tóxico en nuestro cuerpo?

La irritación severa de piel y ojos, la quemadura de garganta, ataques inesperados de asma, tos o insuficiencia respiratoria o la producción de radicales libres en el cuerpo, los cuales se consideran cancerígenos y dañan las células.

¿Deseo desarrollar mi alberca, pero entonces qué puedo hacer para no usar cloro?

Hay métodos alternativos para su desinfección como los son la inclusión de generadores de iones de plata y cobre como también optar por la construcción de una biopiscina que se divide en una zona para baño y otra para el tratamiento y filtración del agua donde mediante organismos vegetales, grava, arena y piedra volcánica te permite no hacer uso de químicos que generan alergias o problemas en la piel y tus pulmones.